Festejando la Revolución en el Izta
Escrito por jack en Alta Montaña Tuesday, 21 November 2006 06:00 Sin Comentarios
Para festejar la Revolución Mexicana (20 de Noviembre), Rhamses, Paty y yo decidimos salir a subir el Iztaccíhuatl. Decidimos subir sólo hasta el Iglú (Luis Méndez) ya que no llevábamos equipo para nieve. Salimos el domingo 19 en la tarde, llegamos a Paso de Cortés de noche y con una visibilidad de 2 o 3 metros por la neblina. Afortunadamente manejamos “por instrumentos” guiándonos con el GPS que nos marcaba perfectamente las curvas y rectas de la carretera. En Paso de Cortés ya estaba nevando, nos registramos en el albergue, donde había muchos alpinistas durmiendo porque se regresaron de La Joya debido al mal tiempo.
| Nosotros decidimos acampar entre Paso de Córtés y La Joya, encontramos un lugar para acampar sin nieve a un lado del camino (como a 2 km de Paso de Cortés). No soplaba el viento en ese lugar así que fue ideal. Montamos la tienda, colchonetas y sleeping bags. Cenamos sopas Maruchan y café, en lo que contábamos historias de La llorona, duendes, nahuales y chaneques en medio de una inmensa oscuridad. Nos dormimos como a las 11 y obviamente nadie quiso salir en toda la noche de la tienda, no por el frío sino por el miedo.
El lunes nos levantamos temprano, como a las 6:30, recogimos el campamento y nos dirigimos a La Joya. Nos preparamos con mochilas de ataque para el ascenso y nos registramos con los voluntarios de Rescate Alpino, quienes nos comentaron que el clima estaba muy cerrado y hacía peligroso el asceso. Decidimos subir hasta donde fuera seguro. Empezamos un con paso lento para ir calentando mientras contemplamos el paisaje hermoso y a Don Goyo que se lució vistiendo sus ropas blancas de gala. Subimos hasta el Primer Portillo y ahí ya estaba todo nevado. Así que empezamos a caminar con más cuidado porque no traíamos crampones. Seguimos al Segundo Portillo y vimos el famoso libro de poemas. Después caminamos al Tercer Portillo, donde se veía más empinada la cañada con la nieve. Llegando al tercero el viento soplaba de una forma impresionante y se cerró el clima. La neblina cubría la vereda y todo era blanco. ¿Continuamos o nos regresamos? Decidimos continuar sólo un poco, pero cuando empezamos a caminar se volvió a despejar, así que nos fue fácil llegar al Refugio de los 100, aunque Rhamses ya venía cansado, cansado pero muy satisfecho y emocionado. Desde luego, por las condiciones abientales y por falta de equipo, ya no subimos hacia el Iglú. Esa subida es peligrosa cuando está nevada y más sin equipo. De bajada, salvo un pedazo con mucho lodo, todo lo demás fue muy fácil y rápido por la nieve y el piso duro (no estaba arenoso como de costumbre). Llegamos a La Joya y a Rhamses le dolía un poco la cabeza por la altura pero se le fue quitando mientras bajábamos a Amecameca (2400 msnm) donde nos comimos unas deliciosas tortas de milanesa. Regresamos al DF cansados pero felices. |
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