Sunday, 05 Feb 2012
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Segundo día – Pendientes de 45 grados

El segundo día iniciamos el recorrido ya con las botas plásticas. Las botas plásticas son dobles, la interna es una bota “normal” pero sin suela podría decirse. La bota externa es una carcasa de plástico que te protege muy bien de todas las inclemencias del tiempo. Son tan rígidas que pierdes toda la movilidad en el tobillo. Pensé que iba a ser muy difícil caminar con ellas pero con un rato de acostumbrarse fue suficiente. Son seguras y tienen muy buena tracción. “Confíen en sus botas” decía Julián. “Apoyen por completo la suela y verán como les responden”. ¡Botas 4×4!
En cosa de nada llegamos al hielo y tuvimos que armarnos con los crampones. Al principio el hielo esta sucio de tierra y de muchas rocas y es un poco difícil encontrar estabilidad cuando no sabes si lo que pisas es hielo o piedras. Pero una vez que llegas al hielo limpio, los crampones son una maravilla.

Pasamos miles de grietas bastante angostas así que no había un peligro real hasta este punto. Vimos algunas fosas por donde cae el agua de deshielo, ahí si que cabía una persona y la profundidad era suficiente como para no salir jamás. Afortunadamente era fácil localizarlas por el ruido que hacía el agua al caer.
Este día fue genial en términos del paisaje. Cada vez nos acercábamos más al Paso Marconi y ahora si estábamos en medio de la inmensidad de los Andes.
En cierto momento la pendiente se hizo mucho más inclinada, la ruta subía a 45 grados por caminos de roca, hielo y nieve. Fue un día muy completo. Utilizamos cuerdas, ascensores, crampones y arneses… ¡¡¡Mariel fue muuuuy feliz!!! Ella moría por ponerse el arnés desde el día cero :)
Las subidas a 45 grados son muy cansadas pero es fácil administrarse porque demandan un paso mucho más lento. Los crampones dan bastante seguridad y al subir en zigzag la pendiente se aligera un poco. En la nieve blanda es muy importante pisar exactamente donde pisó el de adelante, de esa forma aseguras un paso firme. Un par de ocasiones se me ocurrió pisar fuera de la ruta y a cada paso que daba retrocedía dos.
De pronto se me ocurrió voltear a ver como venían los demás y justo en ese momento cobré conciencia del lugar en donde estaba…  Parado sobre la pendiente dando la espalda a la montaña. Piso inestable e inclinado. Vientos que atacan ferozmente por la espalda. Abajo una caída de 100 metros… ¿¿Qué demonios hago aquí??

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