Sunday, 05 Feb 2012
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El bosque de las piedras

Este domingo la rodada estuvo ruda y mojada, pero chidísima… Decidimos hacer la Parres – Tepoz vía Mar de Lava. Desafortunadamente Paty no pudo venir pero fuimos Rhamses, Alan, Spider (el arácnido apocalito), Randxerox y yo. Después de esperar un rato al Spider en la terminal salimos hacia Parres. Llegando Alan, Spider y Rham se comieron las obligadas tortas de tamal con su atole.

Empezamos a rodar, desde Parres hasta el Ojo de Agua del Tulmeac es casi pura subida, pero muy tranquila. Sólo que hay algunas partes empedradas y otras llenas de arena fina que te patinan la bici. Después nos encontramos a un grupo que necesitaba un bloqueo para la rueda trasera, pues el de una de sus bicis se tronó. Afortunadamente Rham traía uno. Seguimos rodando hacia el Mar de Lava. Pasamos por el Valle de las Margaritas, que por cierto, en esta época del año no tiene margaritas.

Empezamos a bajar como locos y me fui atrás de Alan siguiendo su línea. Hubo unas raíces y escalones que saltamos y empezamos a rodar entre puras piedras. Llegando a la entrada del Mar de Lava nos trepamos por la subida “rompenucas”. El único que la pudo hacer completa fue el Spider, los demás nos atoramos a la mitad. Es una subida hecha de pura piedra volcánica. Dos minutos más tarde Spider había ponchado. Después de cambiar la cámara seguimos bajando entre pura piedra vólcánica. Son escalones hechos por la naturaleza. ¡Bellísimo!

Terminando el Mar de Lava empezamos a subir hacia el valle… Es una subida leve pero técnica por la cantidad de piedras. Después del valle viene una subida más pesada pero después empieza lo más divertido: la bajada técnica. A esta parte yo le llamo “El Bosque de las Piedras”. Empezamos a bajar muy rápido, en unas partes todo es muy rodable y en otras la cantidad de piedras sueltas es imprecionante.

-Si vas muy lento te madreas, y si vas muy rápido también te madreas… Así decía el Doc…

Unas secciones las libré bien, pero en una iba adelante de Alan y una piedra traicionera me hizo caer de Ocico. Unos razpones nada más pero sí me dolió, sobre todo porque perdí continuidad en la bajada. Seguimos bajando entre piedras y donde empieza la grava suelta ponché. Terminé de reparar la llanta y bajé para alcanzar a los demás. Llegamos a San Juan Tlacotenco y después de 6 km de carretera sinuosa, a más de 50 km/h, llegamos a Tepoztlán.

Unos deliciosos tacos conaguita de limón y seguimos rodando hasta la terminal de autobuses. Tomamos el camión de las 4 y antes de las 5 ya estábamos de regreso en Taxqueña. Se nubló pero no llovía. Rhamses, Alan y yo seguimos rodando dede Taxqueña hasta nuestras casas. Llegando a San Antonio Alan se desvió y empezó la tormenta. Rhamses y yo nos fuimos todo Patriotismo, la Condesa y Reforma empapados. Reforma estaba completamente inundada. La rodada estuvo pesada, golpeada, empedrada y mojada, pero ¡hace mucho no me divertía tanto!


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