Sunday, 05 Feb 2012
Acceder

Parres – Tepoztlán en bici

La cita era a las 8 de la mañana en la central de Autobuses del Sur donde partiríamos a un peculiar poblado llamado Parres. Me despierto a las 7 y lo primero que veo en mi celular es un mensaje de Jack que había tenido en bien enviar a las 2 am del mismo día, donde comentaba que mejor nos veíamos a las nueve en el mismo lugar y con la misma gente para que tu al volver no encuentres nada extraño ….perdón perdón pero en mi situación todavía se me salen las lágrimas de acordarme de la Rubí, en fin xochislaif.

Llegue a las 8:30 a la terminal, Jack y Raquel llegaron a las 9:30 tiempo que aproveche para darle a mis vigorosos músuculos la energía necesaria con el fin de  que aguantarán el recorrido que nos esperaba, porque aunque según el Jack eran muy tranquilos los 42 kms del recorrido era mejor prevenir porque el citado sujeto piensa que todos sus amigos son atletas de alto rendimiento dignos de entrenar en el centro deportivo olimpico mexicano.

Una vez que bajamos las bicicletas y nos dispusimos a comprar los boletos, observamos una multitud, que si  bien, no se asemejaba a las que se forman los días santos en Iztapalapa nos hizo preocuparnos porque “como madres van a caber las bicis en el autobus”. Pues bien, como dicta la insana costumbre mexicana el 90% de las personas de la multitud solo estaban pendejeando y en menos de 2 minutos Jack regreso con los boletos de 5 pesos cada uno que nos daban derecho a ser trasladados a Parres. El camión iba parando a cada esquina y subiendo personas aunque ya no cabía nadie más de todos modos el chofer seguía subiendo compatriotas.

Llegamos a Parres, compramos agua, iniciamos de forma muy tranquila la rodada, Jack nos iba explicando como se llaman todos y cada una de las protuberancias de nuestra bendita tierra…¡Este volcan se llama el noseque y aquel otro se llama tampoconoseque y juntos hacen la cordillera de los volcanes nosabemosque!!  ¡Aquí adelantito esta el volcán de lava y si tenemos suerte hasta vemos eclipse de sol !jajaja en fin creo que el Jack lo hacía para demostrarle a la Amazona que nos acompañaba lo bien dotado de su intelecto :) y creo que lo logro jejeje.

Pásamos un pueblo llamado ¡Fierro del toro! (sin comentarios) después llegamos a otro poblado donde se encontraba un convoy militar que llevaba el 70% de nuestra fuerza bélica nacional (3 trailers cargando 3 tanques) el otro 30% se encuentra en reparación y en tareas contra el narco.

Seguimos por el antigüo camino donde corrían las vías del tren México-Cuernavaca y al día se hoy solo quedan piedras, después de un rato de rodar me empezaron a doler los brazos, fue cuando me dí cuenta que traía la suspensión delantera bloqueada, duh, corregí mi error y pude continuar más descansado.

El camino continuaba tan ancho y tranquilo como al principio lo cual nos hizo aumentar poco a poco la velocidad de rodamiento, Jack en la delantera, Raquel  en medio y su servidor al final. De forma por demás repentina veo que la Bici de Jack dobla la rueda delantera a la izquierda donde no la debía doblar (el camino era derecho) y escucho a Jack gritar ¡¡aaaaayyyyyy!!, acto seguido sale disparado para terminar su pequeño vuelo en el empedrado. La Amazona se preocupa, su servidor encuentra a un Jack inmovil pero con los ojos abiertos, lo cual era señal de que al menos se iba a poder despedir. Lo primero que dice “Que putazo me puse”  lo cual apoye en todo momento. Viendo los madrazos del Jack nuestro veredicto fue que lo que lo salvó fue la cara y no estamos hablando precisamente de su físico que algunas Amazonas encuentran atractivo sino que después del intento de poner la mano su cara fue la que resintió el impacto. El saldo fue una muñeca adolorida, una herida interna en la boca, una cara con diversos raspones, y lo peor de todo ….el orgullo herido, porque dejenme les digo que uno se puede caer donde sea, aún en caminos planos, de pavimento, de tierrita pero nunca enfrente de la Dulcinea que Don Quijote pretende jajajajajajaja.

Continuamos hasta la carretera pavimentada que nos llevaría a Tepoztlán, toda la bajada estuvo tranquila excepto que en una curva Raquel estuvo apunto de salirse por voltear a ver como venía su servilleta.

Bienaventurados arribamos a Tepoztlán que nos recibió con buen clima y poca gente, cosa que siempre se agradece, dispusimos de nuestros abundantes alimentos en Los Colorines en medio de una amena plática, tomamos nuevamente nuestras bicicletas para rodar hasta la terminal de autobuses pero creo que llegamos solo hasta la altura de las nieves, a partir de ahí Raquel y yo continuamos nuestro andar (no rodar).

Nuestro autobus llegó a tiempo, subimos las bicicletas y nos dispusimos a perder la conciencia entre los brazos de morfeo hasta llegar a la terminal del autobuses del sur que ahora si estaba llena como Iztapalapa en días santos y la estadística invertida…el 90% quería subir a un autobus y largarse de esta bendita ciudad.


2 Comentarios

  1. Me cago de la risa cada vez que leo esta crónica!

  2. Jajaja… ese abuelo es una gran cronista!!

Deja una Respuesta


 

Optimized by SEO Ultimate

internetVista® monitoring