Primera vez en el Glaciar del Izta

He ido al Izta cerca de 15 veces y nunca he hecho cumbre. Algunas veces ha sido por falta de condición, otras a causa del clima, otras por falta de equipo. Esta ha sido la ocasión que más cerca he estado de la cumbre. Logré llegar al Glaciar y sacar algunas fotos de esta hermosa masa de hielo.
Recuerdo cuando los volcanes estaban nevados durante casi todo el año. En los días despejados en la ciudad daban un marco impresionante al paisaje montañoso. Los últimos años la nieve se ve desde la ciudad solo unos 20 días al año y a veces las nevadas caen durante los días de primavera… Calentamiento Global??
El Glaciar por el contrario existe todo el año y la gente que lo conoce cuenta que antes era mucho más grande.

Este viaje fue uno de esos en los que el cuerpo simplemente no da más. Todo el mundo me había dicho que después de la subida de la rodilla todo es prácticamente “plano”. Llegué hasta el refugio de los 100 sin mayor problema. El volcán estaba completamente seco y esa subida es un arenal de 100 metros de desnivel. Dicen que si tienes muy buena condición puedes subirla en 1 hora. El tema es que es uno de esos ascensos en los que das un paso y retrocedes 2.
Al llegar a la rodilla saque unas fotos de la cruz, nunca había estado el cielo tan limpio como en esta ocasión y aproveché para hacer fotos con el Popo al fondo. Lo malo fue que subí demasiado rápido y quemé todas mis reservas de energía.
Los montañistas dicen que nunca debes gastar toda tu energía en la subida, siempre hay que pensar en la bajada que es igual de demandante. La subida es un ejercicio aeróbico, del corazón. La bajada es un ejercicio anaeróbico, de los músculos y especialmente duro para las rodillas.
El caso es que me fundí en la rodilla y todo el resto del ascenso lo pase realmente mal. Ese último tramo lo hice con el Arqui y el amigo de un amigo. Hay un par de subidas que si bien no son muy altas si son bastante empinadas. Pueden ser peligrosas si no tienes el debido cuidado y si tienes un accidente allá arriba no quiero ni imaginar lo que habría que hacer para bajarte.
Pasamos por el iglú que solía ser un albergue en una de las cimas a más de 5,000 msnm. Es impresionante ver como solo queda la estructura de acero que se encuentra torcida por la fuerza de las tormentas. Después del iglú, en unos 30 minutos más, llegas al Glaciar.
Simplemente no nos arriesgamos a cruzarlo porque no llevábamos equipo adecuado (crampones, piolet, arneses, cuerdas, etc.) y además yo ya no tenía energías para seguir y regresar. Tomé algunas fotos de la cima que se ve tan cerca desde ahí e me hice la promesa de regresar y hacer cumbre algún otro día.
La montaña siempre estará esperándote, regresa cuando estés preparado.